Por Luis López S., Preparador de Porteros, Antofagasta, Chile

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En un mundo lleno de conocedores, donde pareciera que todos y cada uno es dueño de la verdad, y en donde todo lo que ocurre tiene una respuesta o un mito asociado, nos invade éste tema de hoy, que pone en el ojo del huracán al distinto, al único, al que se viste diferente, al que piensa, actúa, manda, habla y se equivoca distinto al resto, incluso tiene el descaro de “ agarrarla con la mano” o “tapar los goles” como dicen por ahí, hoy les hablo…del portero.

Primero que todo, mis líneas, expresiones y comentarios estarán enfocado al momento o área donde más he estudiado, aprendido y trabajado, la etapa formativa.

Pienso que antes que preguntarnos como ser un buen portero, debemos partir de la base de que entendemos por ser portero, y qué debe tener un portero para “ser bueno”.

La etiqueta de la estatura, ¿cual es la estura ideal para un portero?

Hoy en los tiempos modernos, lo primero que se hace con un portero es etiquetarlo por su estatura, ¿sirve o no sirve?, ¿es alto no?, lamentablemente hoy en día ese prejuicio existe, pero la justificación a ese requisito ¿existe?, ¿cuál es la justificación?.

Dentro de los aspectos del fútbol, encontramos el psicológico, táctico, técnico, reglamentario y físico, siendo éste último, el único que no puede ser modificado por los profesionales del deporte rey. Hablando en el caso de la estatura, viene predefinida por nuestro ADN, no hay ejercicios, no hay operaciones, que puedan remediar esto.

Hoy la estatura promedio del chileno está bordeando el 1.75 m. La estatura es una base que se pide hoy en el profesionalismo y alto rendimiento, y es en el proceso formativo donde se hace “el colador” valorando la estatura; si esto sirve o no, está bien, o está mal, la verdad no lo sé; si bien dentro del fútbol existen varios caminos, y debemos estar claros que todos los que lleguen arriba, no todos pasarán por los equipos grandes y no todos llegarán  a una Selección Nacional.

Estudios demostraron que la prolongación que hizo Claudio Bravo (1,84 m) a Sergio Agüero en la Copa Centenario, físicamente es casi imposible que la realice un portero que no cumpla con los parámetros físicos de estatura que se establecen hoy.

¿Que define a un buen portero?

Dejando un poco de lado el tema de la estatura, y volviendo al tema formativo, como profesor y preparador de porteros, me enfocaría en definir como a un buen portero, como un alumno que coordinativa y cerebralmente se entrene y esfuerce por utilizar de igual manera ambos perfiles coordinativos de sus extremidades. Sin duda alguna esto sería de gran valor para cualquier equipo y entrenador, poseer a un portero que domina ambos perfiles en su juego de pies, que sea capaz de sacar un balón bowling o sobre hombro con ambos brazos, que maneje los tiempos y momentos de un partido, que sepa con claridad lo que es reglamentación y que posea una madurez y carácter distinto al resto de los jugadores, con estas cualidades no dejará dudas en cuanto a sus capacidades y continuidad en la titularidad.

El manejo del error, aprender

Que tenga la claridad de que cada vez que juega, la posibilidad del error estará latente, que sepa que el entrenamiento constante y con seriedad lo hará llegar al día del partido con más confianza y con menos probabilidades de equivocarse, pero que cuando llega el error, o la hora de perder, esto está dentro del proceso, y por sobre todo, que sepa que cada vez que pueda aprenda del error, esto lo ayudará a llegar más pronto al éxito. El error es parte del proceso de aprendizaje.

¿Ser buen portero comienza en la casa?

¡Por supuesto¡ no podemos ser sólo puntuales en la cancha o con el equipo, también tenemos responsabilidades en el colegio y por sobre todo en nuestro hogar y con nuestros padres.

Si solo tenemos ganas y predisposición con el fútbol, y en nuestro hogar somos todo lo contrario, es como ser un portero que quiere jugar cuando va ganando, pero cuando empieza a perder, pide el cambio, si pasa o llega eso, se “pudrió” todo.

¿Mis padres me llevan o me acompañan a entrenar?

Tan importante como el compromiso del alumno con sus responsabilidades, debe ser el compromiso de sus padres o apoderados en apoyar este proceso formativo. No es lo mismo llevarlo a entrenar o a jugar, que acompañarlo.

Si lo llevo y pierde, o le va mal, o no aprende pronto, lo dejo de llevar y lo saco de la escuela o el equipo. Ese es el peor ejemplo que podemos dar, no dar la oportunidad del error, la oportunidad de enseñarle a recuperarse, de sacar la experiencia. El sacar al niño porque no aprende, interrumpe y trauma los procesos pedagógicos a futuro y casi de por vida, debemos apoyar, tener el celular en las manos, pero no para el whatsapp, graben, tomen fotos, muéstrenselas después, felicítenlos por las cosas que hizo bien, muéstrenle el video en donde se le soltó el balón, no lo borren, pregúntenle que le pasó, ¿Qué siente ahora que lo ve? Sepan si él siente que se equivocó o si fue un tercer factor, sean participes, aprendan con ellos, sufran y sean felices con ellos.

Los padres deben estar cuando nos necesiten nuestros hijos, no sólo cuando nosotros podamos.